Reconocer antes.
Identificar cambios relevantes en el momento en que todavía es posible actuar.
Investigamos cómo señales accesibles y no invasivas pueden convertirse en medidas digitales confiables de estado, cambio y riesgo. Comenzamos con el rostro y el vídeo, y contrastamos cada hallazgo con referencias clínicas y observaciones a lo largo del tiempo.
Cuando un biomarcador se valida para un uso concreto, puede ayudar a reconocer cambios antes, seguir la evolución de una persona y orientar decisiones con más información. Esa posibilidad nos mueve a investigar medidas útiles en atención primaria, secundaria y terciaria.
Identificar cambios relevantes en el momento en que todavía es posible actuar.
Comprender trayectorias, respuestas y necesidades de seguimiento.
Ayudar a priorizar la atención y, según el caso, contribuir a una mejor calidad de vida y a reducir costes evitables.
Empezamos por estudiar el rostro y el vídeo en observaciones repetidas de una misma persona. Investigamos qué cambios son consistentes, qué podrían significar y cómo contrastarlos con información clínica.
Visualización conceptual. No representa resultados clínicos ni una evolución de salud.
El enfoque permanece abierto a otras señales cuando aporten valor demostrable a una pregunta concreta.
Elegimos problemas donde medir mejor podría cambiar una decisión y diseñamos estudios capaces de poner a prueba nuestras hipótesis.
¿Qué está cambiando dentro de una persona?
¿Cómo distinguimos una señal real de la variación de la captura o del contexto?
¿Qué evidencia haría útil esa medida para una decisión concreta?
Cada biomarcador candidato debe superar preguntas científicas y de utilidad propias.
Distinguimos lo que ha mostrado la investigación publicada de lo que Prysmia Care está trabajando y aún debe validar.
La investigación sobre representaciones faciales y cambios longitudinales inspira nuestro punto de partida. Sus resultados no validan por sí mismos una medida de Prysmia Care.
Hemos desarrollado trabajo técnico exploratorio en representación facial. Ahora definimos preguntas, protocolos y colaboraciones para contrastar señales candidatas con referencias clínicas y comprobar su reproducibilidad.
Trabajar con señales humanas y datos de salud exige definir desde el inicio para qué se recogen, quién puede acceder a ellos, cómo se protegen y qué usos están autorizados.
Cada programa necesita un propósito y un alcance documentados.
Las responsabilidades y los permisos deben establecerse antes de la captura.
Protocolos y decisiones que permitan comprender el origen y uso de los datos.
Condiciones claras de conservación y uso autorizado para cada colaboración.
Diseñamos este enfoque para adaptarlo a los requisitos de cada jurisdicción: la normativa peruana de protección de datos, el RGPD en la Unión Europea y los requisitos de HIPAA en Estados Unidos cuando correspondan.
Buscamos colaborar para elegir preguntas relevantes, diseñar estudios y evaluar si una señal puede convertirse en una medida útil y transferible.
Preguntas, contexto asistencial y estudios con referencias pertinentes.
Métodos, hipótesis y oportunidades de validación independiente.
Problemas de medición y programas de evidencia con potencial de aplicación.
Prysmia Care nace desde Latinoamérica y reúne una mirada formada entre investigación, salud, tecnología y construcción de productos en distintos países. Queremos crear ciencia rigurosa desde nuestra región, capaz de dialogar con instituciones y problemas de alcance global.
Si trabajas en atención clínica, investigación o ciencias de la vida y ves una oportunidad para construir mejor evidencia, conversemos.